Seguía con mi cabeza apoyada en su hombro, disfrutando de su aroma. Ya llevamos un rato hablando, yo me sabía toda su vida, así que casi todo el rato era él el que preguntaba.
-Tienes un acento un poco raro, ¿De dónde eres?
-hahaha, soy española!
Los dos sonreíamos. Y su boca estaba de la mía a 5 centímetros.
-Amo a las españolas-Entrelazó sus dedos en mi mano suavemente.
-¿Eso me incluye a mí?-Sonreía para mis adentros.
-Solo lo decía por ti, eres a la única que conozco- Se reía a carcajadas, aunque se notaba un poco nervioso.
-Pues entonces ¿cuando vaya te vendrás ,no?
-Claro que sí. Oye, y por dónde vives?-Pregunta difícil.
-Pues ahora mismo estoy en un hotel, porque estoy mirando un buen alquiler, que sea barato porque no tengo mucho dinero, y pues por eso trabajo en el Starbuck haber si eso me ayuda un poco con el dinero-Espero que esa pregunta sea porque me quiere raptar alguna noche.
-¿Y tienes muchas ofertas?
-Unas 4, pero no son para mí. Algunas son muy caras, y otras están muy lejos de las universidades.
-Te mejoro la oferta.-¿Qué? ¿Se estaba refiriendo a que me iba el a alquiler una casa? Supongo que no.
-¿Qué?
-Te mejora la oferta.-Yo iba a responder, pero puso sus dedos en mi boca, en señal de que no dijiese ni una palabra.-Nuestra casa, la de los chicos y la mía. Podrás vivir con el que quisieses del grupo. Solo hay algunas condiciones
-Dímelas.
-Pues tendrías que hacernos de comer, ya que las chicas sabéis hacer mejor de comer. Pondrías coladas, y nos enseñarías un poco de español,¿Esta bien no?
-Bueno, lo de ser la sirvienta de vosotros no mola mucho, pero por lo demás esta bien.
-¿Con quien vas a vivir?
-¿Puedo vivir contigo?
Quita su cabeza de la mía, y con su mano me coge de la barbilla levantando mi cabeza hasta donde el está.
-¿Que si puedes vivir conmigo? Pues claro que sí!
Me cogió en brazos y yo enrosqué mis piernas por su pecho, y puse mis brazos por encima de su cabeza. El me rodeaba con sus brazos mi cuerpo, fuerte, como yo también hacía. Corriamos por la calle, como la típica pareja a la que la chica le ha dicho si al matrimonio. Pues esto era igual. Iba por la calle, y cada persona que pasaba por la calle le decía que iba a vivir con el, sin parar de reir, como si de un cuento se tratase. Aun conmigo en brazos, el cielo de Londres cada vez estaba más oscuro,y noté como las chispas de agua empezaban a caer sobre mi piel. En este momento no me importaba nada. Ni mi tobillo torcido, ni que cada vez lloviese más fuerte, y que tenía toda la ropa empapada. No importaba nada, el y yo. Qué el sonreía por mí, y nada más. Yo por el y eso es todo, no hay porque buscarle más razonamiento a las cosas.
La lluvia había mojado toda nuestra ropa, nuestro pelo estaba completamente empapado. Harry paró de dar vueltas, y me miraba fijamente. Sus ojos verdes en la noche eran más bonitos de lo que podría imaginar. Se mordía el labio. Sus labios se habían acercado a los míos, casi rozándose solo por unos milímetros de separación. Milímetros que parecían kilómetros. Y él hizo desaparecer el silencio.
-Tenemos 3 posibilidades.-Yo podía notar su respiración entrecortada, y que el aire que salía por su boca se convertía en bao gracias al frío de esa noche en Londres.
-Dímelas- Impaciente por juntar nuestros labios, no podía soportar más esta espera.
-Me besas, te beso o nos besamos.
De repente antes de que pueda pronunciar una simple palabra, una bocina suena. Los dos giramos la cara, mirando que el taxi que esperábamos ya ha llegado. Por unos 15 minutos había perdido la razón del tiempo. No me acordaba de mi tobillo que ya no me dolía, ni de que deberíamos ir al médico.
-Hagamos un cambio de planes, Harry- El ya iba a hablar, pero le puse mis dedos en la boca- No, ahora elijo yo. Cogemos el taxi y vamos a mi hotel. Cogemos las maletas y vamos a casa. No me duele ya el pie, por favor, te lo pido-Puse mi cara de cachorrito a la que nadie de este mundo podía resistirse.
-Vale, ¿segura?
-Más que nunca, y que consté que esto no quedará así. Aún tengo que responder a tu pregunta.
-Tienes un acento un poco raro, ¿De dónde eres?
-hahaha, soy española!
Los dos sonreíamos. Y su boca estaba de la mía a 5 centímetros.
-Amo a las españolas-Entrelazó sus dedos en mi mano suavemente.
-¿Eso me incluye a mí?-Sonreía para mis adentros.
-Solo lo decía por ti, eres a la única que conozco- Se reía a carcajadas, aunque se notaba un poco nervioso.
-Pues entonces ¿cuando vaya te vendrás ,no?
-Claro que sí. Oye, y por dónde vives?-Pregunta difícil.
-Pues ahora mismo estoy en un hotel, porque estoy mirando un buen alquiler, que sea barato porque no tengo mucho dinero, y pues por eso trabajo en el Starbuck haber si eso me ayuda un poco con el dinero-Espero que esa pregunta sea porque me quiere raptar alguna noche.
-¿Y tienes muchas ofertas?
-Unas 4, pero no son para mí. Algunas son muy caras, y otras están muy lejos de las universidades.
-Te mejoro la oferta.-¿Qué? ¿Se estaba refiriendo a que me iba el a alquiler una casa? Supongo que no.
-¿Qué?
-Te mejora la oferta.-Yo iba a responder, pero puso sus dedos en mi boca, en señal de que no dijiese ni una palabra.-Nuestra casa, la de los chicos y la mía. Podrás vivir con el que quisieses del grupo. Solo hay algunas condiciones
-Dímelas.
-Pues tendrías que hacernos de comer, ya que las chicas sabéis hacer mejor de comer. Pondrías coladas, y nos enseñarías un poco de español,¿Esta bien no?
-Bueno, lo de ser la sirvienta de vosotros no mola mucho, pero por lo demás esta bien.
-¿Con quien vas a vivir?
-¿Puedo vivir contigo?
Quita su cabeza de la mía, y con su mano me coge de la barbilla levantando mi cabeza hasta donde el está.
-¿Que si puedes vivir conmigo? Pues claro que sí!
Me cogió en brazos y yo enrosqué mis piernas por su pecho, y puse mis brazos por encima de su cabeza. El me rodeaba con sus brazos mi cuerpo, fuerte, como yo también hacía. Corriamos por la calle, como la típica pareja a la que la chica le ha dicho si al matrimonio. Pues esto era igual. Iba por la calle, y cada persona que pasaba por la calle le decía que iba a vivir con el, sin parar de reir, como si de un cuento se tratase. Aun conmigo en brazos, el cielo de Londres cada vez estaba más oscuro,y noté como las chispas de agua empezaban a caer sobre mi piel. En este momento no me importaba nada. Ni mi tobillo torcido, ni que cada vez lloviese más fuerte, y que tenía toda la ropa empapada. No importaba nada, el y yo. Qué el sonreía por mí, y nada más. Yo por el y eso es todo, no hay porque buscarle más razonamiento a las cosas.
La lluvia había mojado toda nuestra ropa, nuestro pelo estaba completamente empapado. Harry paró de dar vueltas, y me miraba fijamente. Sus ojos verdes en la noche eran más bonitos de lo que podría imaginar. Se mordía el labio. Sus labios se habían acercado a los míos, casi rozándose solo por unos milímetros de separación. Milímetros que parecían kilómetros. Y él hizo desaparecer el silencio.
-Tenemos 3 posibilidades.-Yo podía notar su respiración entrecortada, y que el aire que salía por su boca se convertía en bao gracias al frío de esa noche en Londres.
-Dímelas- Impaciente por juntar nuestros labios, no podía soportar más esta espera.
-Me besas, te beso o nos besamos.
De repente antes de que pueda pronunciar una simple palabra, una bocina suena. Los dos giramos la cara, mirando que el taxi que esperábamos ya ha llegado. Por unos 15 minutos había perdido la razón del tiempo. No me acordaba de mi tobillo que ya no me dolía, ni de que deberíamos ir al médico.
-Hagamos un cambio de planes, Harry- El ya iba a hablar, pero le puse mis dedos en la boca- No, ahora elijo yo. Cogemos el taxi y vamos a mi hotel. Cogemos las maletas y vamos a casa. No me duele ya el pie, por favor, te lo pido-Puse mi cara de cachorrito a la que nadie de este mundo podía resistirse.
-Vale, ¿segura?
-Más que nunca, y que consté que esto no quedará así. Aún tengo que responder a tu pregunta.
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